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ABORTO - Noviembre 2000.

CENDOC - CIDHAL.

Nuestros cuerpos, nuestras vidas *

LOS ABORTOS CLANDESTINOS

Se ha hecho un estudio reciente de la proporción de embarazos indeseados que terminan en abortos, combinando 3 fuentes de información: el análisis de las encuestas de fecundidad, las encuestas a profesionales de la salud acerca de las condiciones en las cuales se realiza el aborto provocado, y las estadísticas oficiales sobre el número de mujeres hospitalizadas por complicaciones cada afio. Se calcula que aproximadamente 2.8 millones de mujeres tienen abortos provocados todos los afios en Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y la República Dominicana. Como la población de estos 6 países representa cerca del 70% de la población total de América Latina, si se deduce el valor futuro de esta variable en función de sus valores anteriores, resultan alrededor de 4 millones de abortos voluntarios cada afio (The Alan Guttmacher Institute, AGI:1994).

Mujeres de diversas edades, razas, religiones, estatus económicos y maritales y preferencia sexual, escogen tener abortos clandestinos por muchas razones. Es posible quedar embarazadas por fallas de los métodos anticonceptivos, información y acceso inadecuados. Puesto que ningún método anticonceptivo es 100% efectivo, el aborto es un respaldo necesario cuando la anticoncepción falla. Podemos estar embarazadas, querer un nifio y darnos cuenta que no tenemos los medios necesarios para criarlo; o podemos decidir, que incluso un embarazo planificado, es un error después que nuestras circunstancias personales o económicas cambian. Podemos descubrir a través de la amniocentesis que nuestro feto tiene un defecto gen ético serio. Podemos quedar embarazadas por una violación, por incesto o debido a otras clases de coerción sexual, tan comunes en nuestras sociedades.

Una educación sexual deficiente o inexistente deja a nuestras jóvenes particularmente vulnerables a las presiones sexuales.

El decidir entre tener un bebé o un aborto siempre es una elección difícil. Tienes que decidir lo que crees que es responsable, moral y mejor, tanto para ti, como para la gente importante en tu vida, dependiendo de tus necesidades, recursos, compromisos y esperanzas. Creemos que un embarazo obligatorio y una maternidad forzada son moralmente erróneos.

Para las mujeres que pueden sentir incertidumbre espiritual sobre el hecho de terminar con una vida humana en potencia, algunos maestros espirituales han sugerido que se tome esta difícil decisión basándonos en lo que causará el menor sufrimiento para todos los interesados.

¿Cómo vamos a traer a un nifio no deseado al mundo? Conversé con mi esposo y llegué a la conclusión de que no podíamos tenerlo... En la casa nos falta agua, luz, -desde abajo tenemos que cargar el agua 120 metros, pero estamos gestionando agua para nuestra zona, pero eso cuesta mucho-, así que los dos tenemos que trabajar.

Nunca he usado anticonceptivos, no tenía conocimiento. He leído acerca de ellos, pero nunca me he confiado. Cuando estaba hospitalizada con mi último bebé, conocí a dos seftoras que salieron embarazadas a pesar de diferentes métodos anticonceptivos aprobados. Por eso no tengo mucha confianza en esas cosas. Me he cuidado sólo con el ritmo y me confundí, no sé qué pasó y salí embarazada.

A pesar de haber usado las píldoras anticonceptivas, no era muy propensa a tomarlas. Después de mi primer hijo, me dije, "ya no, no quiero quedar embarazada." Ya ves, yo me cuidaba con esas pastillas y fallaron. Son cosas que pasan, ¿qué voy a hacer...?

Tomaba pastillas que me permitían dar de lactar al bebé y no sé qué es lo que ha pasado, porque yo tomaba las pastillas como me decía el doctor, puntualmente. Después, él mismo me dijo, "el 1% falla y te tocó a ti". No me convence esa explicación... Yo me olvidé de tomar la pastilla una mañana, pero la tomé en la noche, nada más. Durante los 3 meses que estuve tomándolas no me olvidé de tomarlas en ningún momento.

Era un embarazo que yo no quería y, bueno, mi mamá y yo pensamos, decíamos que si es algo que no es por nuestra propia voluntad, no podemos tenerlo ¿no es cierto? Para mí el haber abortado ha sido lo mejor, porque yo pensaba... la violación es algo que no se desea, no sé ni siquiera quién es esa persona, y no voy a tener algo que no quiero y que ha sido producto de la violencia. Para mí en este caso, el aborto fue el mejor remedio para lo que me ocurrió.

Es un hecho que, a pesar de las leyes que señalan al aborto como un crimen, las mujeres deciden abortar y lo hacen clandestinamente. Las condiciones en que se practican los abortos clandestinos son, con frecuencia, lamentables e incluyen una diversidad de procedimientos.

Existe un mercado de servicios de aborto diversificado y segmentado. Este mercado es diversificado porque coexisten procedimientos de diverso tipo, más o menos cruentos, seguros y eficaces -desde la interrupción del embarazo realizado en clínicas por personal calificado, con procedimientos médicos, como el legrado y la aspiración al vacío, que recién se está introduciendo en nuestros países en consultorios médicos o en clínicas privadas y es un método más moderno, eficaz y seguro que el curetaje, hasta el uso de procedimientos peligrosos aplicados por personal no calificado (según el país se llaman curanderas, curiosas, aborteras, comadronas, empíricas/os, entre otros). La técnica mas usada es la introducción en el útero de una sonda (un pedazo de tubo de goma). En algunos casos la sonda se utiliza para introducir líquidos (preparados de yerbas, agua jabonosa, lejía, vinagre, entre otros) en el útero. En algunos casos la sonda se usa sola, en otros es reforzada por una vara de metal, con la cual se inserta en el útero para provocar la hemorragia. También se usan otros objetos como palos, ramas, tallos o pedazos de alambre y metal.

Por otro lado, están los intentos de las propias mujeres por terminar su embarazo, ya sea consumiendo compuestos hormonales en forma oral, vaginal o en inyectables (el uso de la sonda está disminuyendo a medida que se incrementa el uso de los preparados hormonales). Así mismo, persisten los métodos tradicionales, como ingerir hierbas abortivas, o el exceso de actividad física y la violencia.

En esa época no me cuidaba porque no tenía conocimiento de métodos. Mi esposo me llevó al doctor y él dijo que estaba embarazada, me recetó aceite de ricino y unas ampolletas de no sé qué. Me tomé el aceite de ricino, me apliqué las ampolletas; tenía casi 5 semanas. Aparte de eso, yo me tiraba de la cama. Un día llegué a tirarme del techo porque no quería tener otro hijo, porque ya habían conflictos con mi esposo. Cuando me dio la hemorragia, mi esposo me llevó al hospital, me internaron. Me quedé 3 días.

En la noche, al día siguiente me limpiaron, el dolor fue mucho, en realidad ni anestesia tenía... y no era una persona, sino 5, 6 personas las que estaban ahí. El doctor pasó por mi camilla y me preguntó si yo deseaba evitar los hijos y me dio las indicaciones de las diferentes formas disponibles.

Luego le pedí que me colocara un dispositivo intrauterino y después me marché.

No me vino la regla. Yo le decía a mi enamorado que no me iría mal, que me quería poner las inyecciones para abortar, pero él no me quería ayudar en nada. Fui con él al médico y éste me dijo que sí estaba en estado; yo quería llorar y él no quería que nadie lo supiera. Pero yo conversé de esto con una amiga que me recomendó las pastillas, pero sólo tomé una, porque no sabía para qué eran; en la farmacia las compré. También tomé agua de ruda, de orégano en poción, tomaba una o dos veces por semana, pero tenía miedo a que mi mamá se diera cuenta. Después que le conté a mi mamá, fui con ella a ver una sefiora, quien trató de hacerme el aborto, pero no salió bien. Nos dijo que nos iba a cobrar 60 soles, primero le íbamos a dar la mitad y cuando terminara, la otra mitad. Ella vino a mi casa, me dijo que abriera las piernas y me introdujo una especie de enema, con unos líquidos rojos adentro. Le pregunté qué era lo que me ponía y dijo "líquidos abortivos, nada más." Era color de la beterraga, inclusive lo toqué, tenía unas cositas ásperas, pequefias.

Como no bajaba, me lo puso 3 veces seguidas un día, al día siguiente y una vez más, pero no lo boté. Me estaba irritando bastante, me dolía..., entonces la sefiora, al ver que no podía, se lo dijo a mi mamá y de allí me fui a un médico particular. Nos cobró 200 soles, nos pidió que dejáramos dinero por adelantado y que trajera toallas higiénicas. Me recetó una inyección para dilatar el útero, pero no me la querían vender, aunque llevé receta médica. Esa inyección me la tenía que poner un día antes e ir en ayunas. Le dije al médico que no me la había puesto y se molestó, dijo que iba a ser más complicado y más caro. Mi mamá le dijo que no tenía más dinero, que solamente tenía 30 soles más, y él aceptó. Me pidió que me desvistiera de la cintura para abajo y me pusieron un suero en la vena. Me acuerdo que el médico me dijo que abriera la boca porque me iba a poner algo y me quedé dormida, desperté en la camilla y ya me lo habían hecho.

Estuve averiguando y buscando durante 2 semanas, hablé con varias personas. Yo preguntaba y me decían "cualquier cosa que te pase, no puedes decirlo a nadie". En una casa vi cómo se hacían, pero no me gustó y le dije que regresaría; esa amiga me pedía 20 soles. Fui con la señora que me recomendó, porque a ella le hicieron un aborto allí, pero no volví. Antes de ir a esta señora fui a un doctor, él me pedía 80 soles, entonces no tenía plata, pero después, volví al doctor.

Bueno, por unos ratos quería abortar y por otros no, porque sabía que era peligroso. Tenía miedo porque una amiga, mi vecina, había tenido problemas; tenía miedo... Pensaba, "de repente me muero y qué pasa". Hablé con mi esposo. En uno de los consultorios me habían dicho que lo pensara bien y en caso de que quisiera tener el aborto, me podían dar una dirección. Fui con mi esposo.

Entramos los dos -él adonde sea va conmigo. Le pregunté a la señorita... de qué forma lo hacían, si usaban la sonda, y me dijeron que no, porque yo les expliqué el temor que tenía. Nos hablaron del método de succión y que no me iba a doler tanto; allí nos explicaron todo y acepté. Cuando me lo hicieron, sentí un pequeño dolor, porque nunca había vivido esa experienda. Yo conté el tiempo mientras lo hacían, fue bien rápido... y después me quedé un rato a descansar... hasta ahorita no he sentido nada.

Decidí afrontar la situación y acudí a un ginecólogo. Luego de los análisis me dijo, "avísame si no deseas continuar el embarazo porque yo te puedo ayudar". Una amiga con la que hablé me recomendó otro doctor. Cuando decidí hacerme el aborto, fui a hablar con los dos médicos y finalmente opté por uno que me inspiró confianza, el que mi amiga me recomendó -ella también le tenía confianza. Para mí era muy importante la seguridad, la confianza; el otro doctor tenía actitudes de lo más desagradables en relación al dinero, a cómo tenía que ser la "movida" -una cosa definitivamente mafiosa-. Había que ir un día, dejarle el dinero -no me podían dar el nombre del doctor hasta que no le pagara- de ahí tenía que ir a un sitio, luego a otro. En fin, me espanté, me puse mal, salí corriendo... ¿Que me suceda algo en ese momento qué me va a pasar?

Yo tenía una actitud favorable hacia el doctor que me recomendó mi amiga; hablar con él me inspiró confianza. Decidir era también no pensar ya más en otras alternativas, sólo en la interrupción del embarazo, y simplemente basarme en la confianza, pero estaba muy preocupada por la parte física de la intervención, y todavía lo estoy.

Leí acerca de cómo se efectuaba, qué riesgos había, y venía a mi mente10do lo que yo había escuchado al respecto, tanto en la parte emocional como física. La parte emocional dejó de preocuparme después de la decisión, pero lo físico me preocupaba, porque quería quedar bien. El mercado de abortos está segmentado, porque la calidad de los servicios de aborto están asociados a la capacidad económica, así como a los recursos sociales y psicológicos de la mujer que los demanda. El sector socioeconómico al que pertenecen las mujeres define las diferencias de calidad de los abortos inducidos. Son las mujeres pobres y de menores recursos sociales y psicológicos las que mueren por el uso de procedimientos peligrosos; o las que padecen graves secuelas físicas a largo plazo para la salud (por ejemplo, problemas ginecológicos e infertilidad). En los 6 países estudiados por el Instituto Guttenmacher: Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, República Dominicana (AGI:1992), de cada 100 mujeres que se provocan un aborto, se cree que entre un 30 y un 45% sufren complicaciones, pero sólo entre un 20% y un 30% son hospitalizadas para el tratamiento de éstas.

Las mujeres de escasos recursos económicos, psicológicos y sociales, no pueden obtener acceso a servicios de aborto realizados en buenas condiciones, debido ,a varios factores: alto costo, falta de apoyo en el proceso, de decisión y búsqueda de medios, falta de protección social y dificultad para obtener servicios de calidad, producto de la penalización y consecuente clandestinidad.

Según los cálculos del riesgo general de complicaciones para 3 grupos de población: mujeres rurales pobres, mujeres urbanas pobres y mujeres urbanas con mayores recursos, las mujeres pobres son las que corren el mayor riesgo -cualquiera que sea el tipo de aborto que tengan. Se cree que más de S de cada 10 mujeres rurales pobres, y cerca de 4 de cada 10 mujeres urbanas pobres, comparadas con un poco más de una de cada 10 mujeres urbanas de altos ingresos, tienen complicaciones por un aborto inducido. El mayor riesgo para las mujeres pobres.

está ciertamente relacionado con el uso de servicios, prestados por personas no idóneas, porque son intervenidas con métodos poco eficaces (los cuales tienen un riesgo mayor de complicaciones), o porque se provocan el aborto ellas mismas (AGI:1994).

Había pensado tanto, que iba bien decidida, era la única opción y confiaba en que se me dieran las garantías médicas; no tenía mucho temor. Me decía, ésta es mi opción y la voy a usar. Fue menos de lo que yo me imaginé, suponía que el aborto era similar al parto, pero no fue así, hubo dolor sí, pero solamente un rato y menos que en el parto. Yo tengo formación cristiana, pero no me sentía culpable, como no me siento culpable por mi divorcio. Lo he mirado por todos los costados y pienso "que es lo justo; igual pienso de mi aborto, no me siento culpable... Sí, estaba consciente de que un ser humano estaba presente allí, entonces le hablé, mira, hijo, yo te quiero, pero te haría desgraciado, si te traigo al mundo en estas condiciones"... y eso me dio más tranquilidad. Si terminaba con Luis, lo más probable sería que en este momento, iba a estar cargando con 3 hijos, además de trabajar.

En realidad, el embarazo ha sido el problema más grande de mi vida, es lo peor que me ha pasado, no la intervención en sí, sino el embarazo.

Finalmente, ahora pienso que el aborto es una cuestión de conciencia, que está en la mente y en la boca de las personas. Lo he experimentado conmigo misma. Lo peor era la situación y no la intervención, la intervención en todo caso ha sido la solución. Ahora yo misma pienso que mucho depende del concepto que tiene la gente en su mente, así como yo lo tenía. No es como para que diga que es algo normal, ahora entérense todos, pero tampoco lo siento como algo tremendo, horroroso, terrible, como en algún momento imaginé que era, sino al contrario, siento que solucioné un problema. Fue una decisión fea para mí, pero la he pasado y ha sido una experiencia importante en mi vida. Esta experiencia me ha dado la sensibilidad para entender e identificarme con los problemas de otras mujeres.

En algunas ciudades se han establecido servicios privados de aborto, que son conocidos por el personal de salud, así como por algunos sectores de la población, y por la policía. Esta última eventualmente presiona O extorsiona para denunciar a quienes realizan abortos en los servicios privados, y hace lo mismo con miles de mujeres atendidas en los hospitales públicos por abortos sépticos o incompletos; o se hace de la vista larga.

A los hospitales públicos llegan principalmente las mujeres en estado crítico, son atendidas generalmente en los servicios de emergencia y muchas de ellas mueren.

En un estudio que se refiere a muertes maternas en los hospitales de Buenos Aires, Argentina, se ha documentado que "si bien se puede admitir un acceso tardío en este tipo de pacientes, la explicación [de las muertes] resulta insuficiente si se tiene en cuenta que todas las muertes ocurren en instituciones médicas y que los avances en la medicina y la cirugía en los últimos años para la atención de estos casos, aplicada correctamente, debiera revertir los resultados" (Cortigiani y otros, 1986:36, citado en Ramos y Viladrich:1993).

En los servicios privados clandestinos, los motivos y actitudes del personal que brinda los servicios de aborto varían considerablemente; cuando el personal muestra solidaridad con la mujer, ofrece un mejor trato, brindando apoyo emocional, orientación, información, servicios de planificación familiar y seguimiento. Desafortunadamente, esto se da en pocos casos. En realidad, muchos servicios clandestinos incluyen elementos en sus procedimientos que exacerban los temores y las dificultades emocionales de quienes acuden por sus servicios, en vez de evitarlos o aminorarlos.

 

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* Nuestros cuerpos, nuestras vidas. New York: Siete Cuentos, 2000, el apartado. El aborto. pp. 413-440.

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