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ABORTO - Noviembre 2000. |
CENDOC - CIDHAL. |
El Cairo y la iglesia: un lenguaje común
*Aborto
Párrafo 8.25 del Programa de Acción:
En ningún caso se debe promover el aborto como método de planificación de la familia. Se insta a todos los gobiernos ya las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales pertinentes a incrementar su compromiso con la salud de la mujer, a ocuparse de los efectos que en la salud de la mujer tienen los abortos realizados en condiciones no adecuadas como un importante problema de salud pública ya reducir el recurso al aborto mediante la prestación de más amplios y mejores servicios de planificación de la familia.
Las mujeres que tienen embarazos no deseados deben tener fácil acceso a información fidedigna ya asesoramiento comprensivo. [...] En los casos en que el aborto no es contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones adecuadas. En todos los casos, las mujeres deberían tener acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones derivadas de abortos. Se deberían ofrecer con prontitud servicios de planificación de la familia, educación y asesoramiento postaborto que ayuden también a evitar la repetición de los abortos.
Delegación de la Santa Sede en materia de aborto:
En efecto, hay una tendencia a promover un reconocimiento internacional al derecho a acceder al aborto por voluntad, sin ninguna restricción, sin tener en cuenta el derecho de los nonatos, de una manera que va más allá de lo que hasta ahora desafortunadamente es aceptado por las leyes de algunas naciones.
"Aborto en condiciones no adecuadas se define como el procedimiento para terminar un embarazo no deseado ya sea practicado por personas que carecen de las habilidades necesarias o en un ambiente carente de estándares médicos mínimos, o ambos" (Organización Mundial de la Salud, The Prevention and Management of Unsafe Abortion, Informe de un grupo de trabajo técnico, Ginebra, abril de 1992, WHO/MSM/92.5) [Cit. en el Programa de Acción].
A pesar de lo mucho que se ha hablado del asunto, el Programa de Acción aborda principalmente el aborto en el párrafo 8.25, antes citado, en el cual se hacen cuatro afirmaciones fundamentales respecto al tema: - no debe promoverse el aborto como un método de planificación familiar;
- debería reducirse la incidencia del aborto mediante el acceso a los servicios de planificación familiar;
- donde es legal, el aborto debería ser seguro;
- donde es ilegal, deberían tratarse las consecuencias de los abortos ilegales / inseguros.Salvo el primero, el Vaticano se opuso en El Cairo a todos estos puntos.
El aborto es un tema complejo, tanto desde el punto de vista moral como social, como saben mejor que nadie las madres en potencia. La posición del Vaticano acerca del aborto queda comprometida debido a su falta de voluntad a aceptar los servicios y métodos de anticoncepción, a pesar de que reducen los abortos gracias a que disminuyen el número de los embarazos no deseados. Por ejemplo, de acuerdo con el Instituto Alan Guttmacher, datos de Hungría muestran que en la medida en que los anticonceptivos se volvieron más asequibles en un periodo de 30 años, las tasas de aborto cayeron de 60 por 1,000 en mujeres de 15 a 44 años de edad, en los años cincuenta, a 40 por 1,000 en los años ochenta. Uno de los mejores medios para evitar que las mujeres recurran al aborto es facilitarles el acceso a una serie de opciones anticonceptivas eficaces.
Incluso tomando en cuenta la oposición del Vaticano al aborto, no deja de ser un misterio por qué se opone a que sea seguro donde es legal. "No existe el aborto 'seguro': legal o no, el aborto es mortal para el niño y destructivo para la madre y la sociedad II, declararon los cardenales de los Estados Unidos antes de la Conferencia de El Cairo. Este desprecio al aborto seguro por la jerarquía es insensible a la realidad que enfrentan las mujeres ya las muchas que mueren a diario por abortos que no son seguros.
En virtud de que las mujeres recurren al aborto en todas partes, la única alternativa al aborto seguro es, por supuesto, el aborto inseguro. De nuevo: la preocupación de la jerarquía por eliminar el aborto del mundo le impide plantear el verdadero tema de la justicia y la salud de las mujeres. Una posición tan absolutista es incapaz de reconocer la ambigüedad y la duda relacionadas con la vida fetal e ignora la serie de complejidades que rodean cada situación de aborto.
Si bien la situación legal del aborto parece tener poca conexión con su prevalencia efectiva en un país, sí tiene influencia en las condiciones de seguridad en las que debe llevarse a cabo el procedimiento. El aborto ilegal está relacionado con una alta incidencia de muerte e invalidez maternas. Por ejemplo, México y los Estados Unidos tienen tasas similares de aborto y, sin embargo, las muertes maternas por 100,000 nacidos vivos son diez veces más altas en México, donde el aborto es ilegal.
En los países donde el aborto es ilegal, son las mujeres pobres las que deben hacer frente a las peores clases de condiciones; en los países donde es legal, pero caro, son de nuevo las mujeres pobres las que llevan a cuestas esa carga.
Buen número de católicas y católicos interpretan la tradición eclesiástica de la opción preferencial por los pobres como un apoyo al aborto seguro, y se oponen a los abortos inseguros cuando existen opciones seguras. Es posible oponerse al aborto y no por ello apoyar los procedimientos inseguros: el interés por la seguridad pública no equivale a la aceptación de una moral determinada.
A pesar del desacuerdo del Vaticano, la Conferencia de El Cairo tuvo razón al plantear las consecuencias catastróficas del aborto inseguro para las mujeres. La misericordia exige que eliminemos el sufrimiento siempre que sea posible, y la justicia demanda que no dejemos en el abandono a las mujeres pobres o necesitadas de ayuda.
Selección de declaraciones de la Iglesia en relación con la opción preferencial por los pobres Merece también nuestra atención el hecho de que en los países del llamado Tercer Mundo a las familias les faltan muchas veces bien sea los medios fundamentales para la supervivencia, como son el alimento, el trabajo, la vivienda, las medicinas, bien sea las libertades más elementales.
Papa Juan Pablo II, Familiaris Consortio, 1981, párrafo 6.
La prioridad más alta es la satisfacción de las necesidades básicas de los pobres. Las decisiones personales, las políticas de las corporaciones públicas y privadas, y las relaciones de poder deben evaluarse por sus efectos en quienes carecen de los mínimos de nutrición, vivienda, educación y atención en salud.
Obispos Católicos de Estados Unidos, Justicia económica para todos, 1968, párrafo 90.
En segundo lugar, el mandato bíblico de cuidar de los pobres pide de nosotros que lo expresemos en acciones concretas y en todos los niveles la atención católica a la salud. Este mandato nos impulsa a trabajar para que aseguremos que los sistemas que ofrecen atención a la salud en nuestro país, la proporcionen a los pobres de manera adecuada. En las instituciones católicas en particular debe darse atención especial a las necesidades de servicios de salud de los pobres, ya se trate de quienes tienen seguridad social como de quienes carecen de ella.
Conferencia Nacional de Obispos Católicos [Estados Unidos], Directivas éticas y religiosas para los servicios católicos de atención a la salud, 1994.
Selección de declaraciones de la Iglesia relativas en relación con la misericordia Las tareas de la caridad llaman a todos los cristianos a comprometerse en los esfuerzos por aliviar la miseria de los afligidos; las tareas de la justicia exigen de los cristianos compromiso en una lucha decidida por corregir cualquier injusticia social, así como las instituciones y estructuras políticas y económicas que originan el sufrimiento.
Obispos Católicos de Estados Unidos, Carta pastoral sobre salud y atención a la salud, 1981.
Los católicos que proporcionan servicios de salud deben estar prontos a brindar una atención física, psicológica, moral y espiritual, dirigida por la compasión, a todas aquellas personas que han sufrido el trauma del aborto.
Conferencia Nacional de Obispos Católicos [Estados Unidos], Directivas éticas y religiosas para los servicios católicos de atención a la salud, 1994.
* El Cairo y la iglesia: un lenguaje común, el apartado: Aborto. pp. 40-43.
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