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ABORTO - Noviembre 2000.

CENDOC - CIDHAL.

Memoria del primer encuentro latinoamericano de periodistas sobre derechos sexuales y reproductivos *

Evitar los embarazos en edad prematura

Maribel Puerto Pérez - Cuba

El caso de Cuba no tiene que ver con muchas de las cosas que se han dicho aquí, aunque también tenemos muchos problemas.

Cuba mantuvo penalizado el aborto hasta 1959. En el código penal cubano se contemplaba sólo de una forma muy rígida, en los casos extremos de riesgo para salud de la madre como sucede ahora en otros países.

A partir del año 59, con los cambios que se dieron en el plano gubernamental y en el de la situación social general, se inició una nueva fase en la isla. A los dos años del nuevo gobierno de Fidel Castro, en 1961, el aborto se despenaliza totalmente en Cuba y comienza una nueva etapa.

Estos primeros años fueron muy difíciles, puesto que el país se quedó sin médicos. Prácticamente no existían instituciones médicas en ninguna parte de la isla, sólo en la capital y en algunos puntos claves. Por lo tanto, la mujer cubana que antes del 59 no tenía asistencia social, continuó en la misma situación durante los primeros años de la Revolución. Mi abuela tuvo 14 hijos -las abuelitas nuestras parían muchísimo, no tenían acceso a la atención médica y no tenían cultura tampoco. Pasaron los años y se fueron formando médicos. La salud y la educación fueron tareas prioritarias en la isla y llegó el momento en que se empezaron a construir hospitales en las montañas. Los médicos llegaron a los lugares más remotos y se empezó a hacer un trabajo con la mujer. Poco a poco -aunque ya se había iniciado una explosión de nacimientos en esos primeros años, se empezó a implementar una educación más directa.

En estos momentos hay un envejecimiento de la población. Con apenas 37 años de edad, las mujeres cubanas no quieren parir y tienen un sólo hijo. En mi caso tuve. la suerte de parir una sola vez y nacieron dos, pero si hubiera sido uno, me quedo sólo con él. Esto se debe a la preparación que ha recibido la mujer, es decir, a las facilidades de incorporación al trabajo y a la educación.

La mujer y los jóvenes son prioritarios en Cuba. Sin embargo aún nos quejamos. Los hombres dicen que tenemos demasiada fuerza.

Nosotras decimos que todavía nos falta mucho por hacer. La otra razón por la que las mujeres no tienen hijos es por la situación económica.

Desde el año 1989, se da un periodo especial dentro de la isla en el que la situación económica es muy difícil y a veces había que pensar hasta para tener un hijo, por que la vida se complicó más para resolver los se problemas de la casa. Yo siempre digo que a Cuba hay que analizarla por etapas: una que termina antes del 1959; otra del 59 al 61, en la que hay un abuso del aborto; y una tercera a partir de 1961. La despenalización del aborto en Cuba se hizo en dos fases. En un principio se hacían legrados; después, se comenzaron a utilizar también la regulación menstrual, pero hubo un abuso de los legrados. Es muy fácil practicarse un legrado, pero no puede ser utilizado como una medida anticonceptiva.

Ésa es una de las tareas prioritarias dentro del área de la salud a través de la Federación de Mujeres Cubanas y del Ministerio de Salud Pública. Tenemos un apoyo muy fuerte por parte del Fondo de Población de la ONU. Si no fuera por ellos, en estos momentos no tendríamos suficientes fondos para garantizar (el abasto de anticonceptivos, ni se hubiera podido construir hace tres años una fábrica de anticonceptivos para la mujer. El condón no se produce en la fábrica porque es muy caro, pero sería algo muy importante. Es conocido que en nuestros países latinoamericanos los hombres son muy machistas y piensan que son las mujeres las que tienen que cuidarse siempre, tomar la pastillita, etc. En definitiva los hombres tienen que participar también.

En esa labor trabajamos. No es un trabajo de un órgano de prensa específico, es un trabajo institucional. Pienso que el hombre aún no ha tomado conciencia de ello y es importante que lo haga no sólo por ayudar a la mujer, sino principalmente por evitar el contagio del sida y de otras enfermedades de transmisión sexual, en relación a lo cual impulsamos una gran campaña. El cubano, aunque diga que no, tiene aún sus rasgos de machismo. Es muy difícil transformar la cultura y la tradición.

Nosotros vamos a tener una visita del Papa en enero. Se trata de una expectativa a nivel internacional. Casi todo el mundo sabe -aunque sobre Cuba hay mucha desinformación- que a partir del 59 solamente había iglesias en la capital, en Miramar y en la zona de los ricos, mientras que los pobres, que estaban en las montañas, nunca se bautizaban. Aunque había una creencia, una fe, estos niños no eran bautizados porque nadie subía los montes a oficiar un rito religioso. En el 59, cuando el gobierno asume la educación, se eliminan las escuelas católicas y los seminarios, pero la Iglesia y las instituciones religiosas se mantienen abiertas. Nunca se cerró una iglesia, nunca se hizo ningún trabajo contra la Iglesia. Sin embargo se hizo lo que no se había hecho antes: llevar la educación y la salud a las montañas. Hubo un conflicto con la jerarquía eclesiástica pero se han ido limando asperezas después de más de treinta años. Sin embargo, la Iglesia cubana no puede prohibir el aborto porque no tiene ese poder. La Iglesia se respeta; la gente va y reza, puede hablar con el padre o con el Obispo. Ahora, después de muchos años, tenemos un Cardenal, lo cual es un logro dentro de la Iglesia y dentro del país. Yo pienso que eso es justo, pero la Iglesia no puede presentarse en la televisión a prohibir el aborto porque tiene que respetar lo que está instituido gubernamentalmente. En el templo puede hablar en contra, pero hay mujeres que aunque van a la iglesia, abortan, y no se lo dicen al cura, porque existe una formación muy fuerte a nivel de base. En este sentido somos un país muy atípico comparado con los de ustedes.

¿Cual es el problema fundamental que hemos tenido en los últimos años? Evitar los embarazos en edad prematura. Este ha sido un trabajo muy serio que todavía se esta llevando a cabo. Es muy fácil casarse, toda la gente lo hace sin dificultad alguna, y por eso tenemos altos índices de divorcio. Antes era gratis, ahora cuesta un poco para que la gente lo medite más.

En Cuba tenemos cosas de locos, es una sociedad que aspiraba a cosas muy lindas y eso nos ha costado muy caro en estos momentos. No todo puede ser gratis en la vida, debe tener un costo, aunque sea mínimo, para que se le atribuya un valor y nosotros, bueno, fuimos un poco utópicos.

Era algo muy lindo, muy lindo, pero en la práctica imposible.

¿En estos momentos cuáles Son las prioridades? primero, la educación sexual y la salud reproductiva a nivel de base (cuando digo a nivel de base me refiero a nivel de pueblo). Tenemos un centro de educación sexual y tenemos también la Federación de Mujeres Cubanas, una institución con mucha fuerza que agrupa a todas las mujeres de Cuba.

En los países de donde ustedes vienen es muy importante que las mujeres tengan un espacio para plantear sus problemas. No es fácil recurrir al vecino. Una se puede quedar en la calle sin que nadie le ayude. eso no ocurre en Cuba, por eso les digo que es un país muy atípico.

En Cuba, al periodista que le tocan a la puerta Con un problema, ya sea en la televisión -medio en el que yo trabajo-, en la radio, etc. tiene que resolverlo. No se trata de algo escrito, no está estipulado en ninguna parte, es más bien un problema ético. Nosotros somos a veces más formadores, formamos más parte del gobierno que de los medios. Eso es una realidad. Nosotros no hacemos periodismo sensacionalista, eso es otra cosa, no sacamos los problemas personales en la televisión, pero cuando alguien acude a nosotros Con un problema difícil, que no ha podido resolver, tenemos canales para lograr que esa persona lo resuelva. Nos tienen que hacer caso, por que si no nos hacen caso... Tenemos una organización de periodistas de Cuba y tenemos también algunos diputados, porque pedimos que los periodistas estuvieran representados dentro del parlamento cubano.

Es una lucha que continuamos porque aún contamos con muy poca representación dentro del parlamento, y aquí me refiero a periodistas mujeres. Dentro del parlamento cubano tenemos en estos momentos un 22.8% de representación, porcentaje que es muy bajo, y ustedes saben a qué se debe: a que en estos momentos las mujeres ocupan el mayor índice de graduados técnicos en nuestras universidades, y son las que más participan en la vida laboral activa. No quiero decir que los hombres no participen, pero hay una buena proporción de mujeres incorporadas a la vida productiva del país. Es mínimo el número de mujeres que sólo se dedican al hogar, hace falta incorporar más a la mujer en el parlamento.

Nosotras tenemos muchos defectos, millones de dificultades, de problemas. El machismo aún existe, pero se ve un poco apretado. Les voy a dar un ejemplo muy breve. Yo parí jimagua, es decir, gemelos. Cuando me gradué en periodismo en la universidad y fui a ubicarme en tres lugares a los que me mandaron, mis compañeros me decían: "Está muy bien, pero imagínate, tu eres mujer y con dos hijas, enseguida vas a tener problemas; si cuando menos hubieras tenido una...". El gobierno y el partido me ubicaron. Tuvieron que pararse en seco y decir: "Oye, ¿hasta cuándo esta muchacha va a estar yendo de plaza en plaza a donde la mandamos? Entonces comencé a trabajar. Esto te da una muestra de que todavía existen problemas para la mujer. Esto que me sucedió a mí le puede pasar a cualquiera en un centro de trabajo.

Les hablé de la mujer cubana, de la prioridad, de la sensibilidad gubernamental que existe, pero por otro lado, el envejecimiento de la población es una cosa muy seria. Tenemos índices comparables a los de los países desarrollados. Vamos a ver qué pasa dentro de unos años: van a sobrar las escuelas y todo lo demás.

Después de escucharlas a todas, me siento realmente muy sensibilizada. Yo no soy feminista, no me catalogo feminista. Tengo mis confusiones con el feminismo que se ha planteado, pero me considero muy mujer y me siento muy solidaria con todo lo que se ha dicho aquí. Hay una cosa muy importante desde mi punto de vista: mientras no haya voluntad política en sus países va a ser muy difícil resolver los problemas. Eso está claro para mí. Pienso que es muy bueno continuar como estamos, porque todo lo que se haga siempre va a ser poco: reclamar un espacio en la televisión, en la radio, en un órgano de prensa. La voluntad política considero que la tengo, y me siento un poco favorecida, en ventaja con ustedes, pero me solidarizo con todos los planteamientos. Gracias.

 

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* Memoria del primer encuentro latinoamericano de periodistas sobre derechos sexuales y reproductivos (1997: sept. 3-5, México, D. F.)

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