|
ABORTO - Noviembre 2000. |
CENDOC - CIDHAL. |
Las mujeres y la salud
*CRIMEN y CASTIGO: EL ABORTO EN LA ARGENTINA
LOS SERVICIOS DE SALUD ANTE EL ABORTO
Cuando la mujer llega al hospital en estas circunstancias, en la mayoría de los casos se genera una situación de tensión entre 2!1 La pastilla de permanganato se coloca en el cuello del útero y provoca hemorragias por ulceración de las mucosas. Si no está bien colocada produce la hemorragia pero no necesariamente el aborto. Es un método muy extendido entre las mujeres de los sectores populares a pesar de que tiene un alto nivel de fracasos. En nuestra observación encontramos que muchas veces los médicos no le comunican a la mujer que el aborto no se ha realizado cuando la dan de alta, y muchas de ellas se van pensando que han abortado, cuando en realidad el embarazo continúa.
En nuestro trabajo hemos encontrado casos de mujeres que han recurrido ala colocación de una sonda para abortar, varias veces en sus vidas, sin complicaciones. En muchos casos acompañan este método con la ingesta de antibióticos comprados en la farmacia, sin indicación médica alguna.
Cuando es una comadrona empírica la que coloca la sonda, generalmente ella misma se encarga de aconsejar ala mujer que recurra al hospital cuando comience con hemorragia y que guarde silencio ante las preguntas de los profesionales.
En nuestra observación de campo detectamos que algunas mujeres concurren al hospital cuando comienzan a tener fiebre y hemorragias; por su temor y por no poder definir si requieren un turno para ginecología u obstetricia, se retiran de la fila que hay que hacer con el fin de solicitar un turno para los consultorios externos. Es decir, desisten de atenderse. Algunas de ellas luego reingresan al hospital por la guardia de urgencias, en estado crítico.
La actitud varía de un servicio a otro y aún entre diferentes guardias. En todos los casos se trata de resolver el problema de emergencia de salud, pero la relación hacia la paciente puede ir desde una indiferencia marcada, en la que no se le dirige la palabra, hasta llegar en algunos casos a la violencia física y/o síquica contra las mujeres. El maltrato adopta diversas formas. En nuestro trabajo de campo hemos detectado casos en que se deja a la mujer un buen rato sin atención, a pesar de que tiene fuertes dolores; o se le presiona amenazándola con hacer la denuncia policial; o de manera más sutil, hablándole del bebé o colocándola con una madre que acaba de dar a luz.33 Lograr la "confesión" de la mujer es el elemento central de la presión. En esta requisitoria de la "confesión" participan prácticamente todos los integrantes del servicio.
En el hospital público encontramos que por lo general se sospecha que todo aborto es provocado. La relación médico-paciente en este marco institucional se caracteriza por la desconfianza y la presunción de que la paciente está mintiendo. Los profesionales apelan a su experiencia empírica para discriminar si el aborto es provocado o espontáneo, como lo ilustra la siguiente cita de una obstétrica que trabaja en un hospital de Capital Federal: "Te das cuenta de que es un aborto provocado en cuanto le preguntás a la mujer cuántos chicos tiene y qué edad tiene el menor". Muchas veces, aunque no siempre, la maniobra abortiva realizada es clara para los médicos; sin embargo, en todas las ocasiones "Guardias" se refiere al conjunto de profesionales que prestan asistencia durante 24 horas en el Servicio de Internación de Obstetricia y Ginecología del hospital.
Varias alumnas del curso "Antropología Aplicada a la Obstetricia" expresaron que en una de las guardias de uno de los hospitales más importantes de Capital Federal se practica el "raspaje" o "legrado" (curetaje para completar el aborto) sin anestesia, "para que la mujer escarmiente". No pudimos comprobar esta información, que de ser verídica, significa que allí se está sometiendo a las mujeres a una forma de tortura. Entonces se presiona a la mujer "para que confiese qué se hizo". El interrogatorio puede durar un largo rato, y en muchos casos se recurre a toda clase de amenazas, exacerbándose el clima de violencia cuanto más cerrada es la negativa de la mujer a reconocer la maniobra abortiva.34 Los médicos y demás agentes de salud conocen sobradamente las razones que inducen a las mujeres a actuar de la manera en que lo hacen: "Niegan que se provocaron el aborto porque las han asustado tanto que no lo van a decir aunque las amenacen con cualquier cosa" (médico obstetra de 44 años de edad, con 15 años de experiencia en un hospital provincial del Gran Buenos Aires). El que la mujer no reconozca este hecho es percibido como un desafío al conocimiento científico ya la autoridad médica, y como un intento explícito de engañar al profesional. La presión para que la mujer "confiese", claramente, tiene por objeto restablecer las jerarquías de poder en la atención.
Frente a estas condiciones, es muy frecuente que la mujer se fugue del hospital una vez que ha sido atendida y la hemorragia ha sido detenida, para eludir la denuncia policial.
La conducta de los servicios de ginecología y obstetricia de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, respecto a la denuncia policial, difiere según el servicio del que se trate, y en muchos casos depende del criterio del jefe de la guardia. En algunos casos los médicos hacen la denuncia policial siempre que llega una mujer con un aborto en curso, sospechado de ser intencional. En otros servicios sólo se realiza la denuncia si las condiciones de la mujer son muy críticas y se teme por su vida. La mayoría de los médicos consideran que deben hacer la denuncia "para cubrirse" (protegerse) en caso de que la paciente muera o quede con alguna lesión, de manera que no puedan ser culpados de haber realizado el aborto.
En un caso que presenciamos, una mujer juraba por sus hijos "que no se había hecho nada", ante lo cual el jefe de la guardia respondía con improperios, ya que había rastros de pastilla en la vagina. "Fue como si le hubiéramos dado una paliza", reflexionó posteriormente una obstétrica. En la escena participaron por lo menos seis profesionales. La calma se restableció cuando la mujer se puso a llorar desconsoladamente y "confesó". Entonces fue atendida y el trato hacia ella cambió sustancialmente.
La conducta policial también varía. Puede suceder que sólo se registre la denuncia médica y nada más. Sin embargo, muchas veces la policía concurre al servicio y hace un "interrogatorio de rutina" a la paciente. En algunos casos el policía está presente mientras la mujer es revisada, pero son contadas las ocasiones en que la mujer es citada a la comisaría.
* Las mujeres y la salud / Comp. Soledad González Montes. México. El Colegio de México, PIEM, 1995, el apartado Crimen y castigo: el aborto en Argentina / Ana Isabel González. p. 167-197.
![]()
Derecho a decidir
[ ABC del aborto ] -
[ Las mujeres y la salud ] -
[ Sexualidad y salud reproductiva en México ] -
[ Maternidad sin Riesgos en Morelos ] -
[ La despenalización en el estado de Chiapas del aborto voluntario ] -
[ La violencia de género en México ] -
[ Memoria del primer encuentro sobre derechos sexuales y reproductivos ] -
[ El Cairo y la iglesia: un lenguaje común ] -
[ Nuestros cuerpos, nuestras vidas ] -
[ Género y Derechos Humanos ]